jueves, 21 de julio de 2011

Desperté sitiéndome raro...

Hoy fue un amanecer muy extraño quizás hasta sin sentido, porque en cuanto abrí los ojos deseaba encontrar de nuevo tu rostro frente a mi, estoy a la expectativa y me doy cuenta que  se está volviendo fuerte esto que siento por ti, es como una sed que tengo, la sequedad no sólo habita en mi boca, me invade completamente y lanzo al universo la petición de tu presencia, necesito verte, sentirte cerca, saber que ya formamos algo y no lo estamos intentando puedo entender tu miedo, lo tengo Yo también, sin embargo, me decido y quiero correr el riesgo, sin temor al resultado, me lanzo en picada y voy en busca de ti.

Tengo sed, sed de tu persona, de tu conocer, de tu saber, de tu vivir, de compartir contigo las noches, los días, mi almohada, tu almohada, para mi ya no basta una charla vespertina por el mensajero, para mi ya no es suficiente con saber que estás detrás del monitor, para mi no basta con saber que deambulas por las calles y que quizás me buscas como yo a ti.

Confío en el destino, en la vida, aún así prefiero propiciar el encuentro, prefiero provocar y alterar el curso de las cosas, porque he pasado mucho tiempo con el fuego encendido afuera de mi hogar y tú no llegas, me queda claro que es necesario buscarte, salir a tu encuentro, invitar al universo a que dentro de su conspiración me indique el camino hacia ti, mis pasos ya tienen ruta señalada y desean andar ese camino contigo, unir el tuyo y que hagamos una senda gloriosa.

No te resistas más, el tiempo pasa y siento que nos estamos perdiendo de la maravilla de estar juntos, sólo hace falta decisión, Yo ya la tengo ¿Y Tú?

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